Eyaculación Precoz… ¡La dichosa eyaculación precoz!

Seas hombre o mujer, en algún momento de tu vida, es muy probable que hayas sufrido la eyaculación precoz... ¿Que me he confundido?, ¿que la eyaculación precoz es cosa de hombres? Emmm… Pues no. La eyaculación precoz, siempre que durante las relaciones sexuales tengamos a un hombre delante, nos afecta sin importar el sexo biológico que tengamos. Puede que sea el hombre el que no ha podido controlar su eyaculación, pero no por eso es únicamente él quien padece el problema, ni tampoco podemos dejar en su persona toda la responsabilidad.

Hablando de responsabilidad, o causa. La eyaculación precoz puede tener distintas causas. Pongamos ejemplos:

Imaginemos a un hombre joven, en el límite entre la adolescencia y la edad adulta. Posiblemente esté acostumbrado a masturbarse en su casa, a escondidas de sus padres, puede que, incluso, muchas veces con prisas. Este joven sabe lo que le gusta y no le cuesta llegar a su objetivo: el orgasmo. Pero, ¿qué pasará cuando mantenga relaciones con alguien? Si no suele mantener relaciones sexuales con otras personas, posiblemente se excitará mucho más que cuando se masturba en su habitación. Esta sobreexcitación, unido al hecho de que suele tardar poco al masturbarse, puede llevarle a que no sea capaz de controlarse en el momento de la eyaculación. Hasta aquí no pasa nada. El problema comienza cuando el joven ve este suceso como algo suyo, como inevitable. Si piensa que padece eyaculación precoz por no haberse podido controlar una vez, es probable que trate de evitar el siguiente encuentro sexual, o que se encuentre tan nervioso pensando en que se va a volver a repetir que, efectivamente, así suceda.

Ahora imaginemos a una pareja que lleva junta unos 4-5 años. Los años en los que todo era nuevo ya han pasado, llegan tiempos en los que ya conocemos todo el uno del otro. Comienza a establecerse una especie de rutina en las relaciones sexuales.Sabemos qué le gusta y qué no le gusta a nuestra pareja… y nos podemos aprovechar de ello. Mañana tenemos que madrugar, tenemos muchas cosas que hacer, así que debemos acabar rápido. Nos esforzamos al máximo para que nuestra pareja llegue, eyacule, lo antes posible, y a dormir. Sexo rápido y eficaz. Tres días más tarde se da la misma situación. Vais a tener sexo, pero el tiempo no os sobra. Entonces vuelves a emplear la misma táctica, pones sobre la mesa (en este caso sábanas) todo lo que más le gusta y en apenas unos minutos, ¡¡a otra cosa mariposa!! ¿Qué crees que pasará? En el mejor de los casos, que tu pareja se dé cuenta de lo que estás haciendo y te pare, con el consiguiente enfado. Pero puede que no se dé cuenta, puede que empiece a pensar que cada día termina antes, que ya no es lo que era. Puede que empiece a pensar que sufre eyaculación precoz. Y es en este momento cuando su cabeza le jugará una mala pasada y ya no hará falta que te esfuerces porque acabe pronto: la siguiente vez lo conseguirá él solito. Ahora es cuando empezaréis a luchar contra la eyaculación precoz, contra la frustración.

Pero no está todo perdido. La eyaculación precoz no es algo que se tenga de por vida, se puede pasar página, y no es difícil hacerlo. Lo realmente difícil es darnos cuenta de que somos capaces, de que no tenemos por qué vivir con ello, de que no tenemos un problemas, que somos nosotros quienes lo creamos al pensar que lo tenemos.

La eyaculación precoz es algo que, cuando nos pasa, nos preocupa mucho, nos parece que somo incapaces de superarlo. Sin embargo, la eyaculación precoz es una de las cosas más sencillas de curar.

Lo primero que tenemos que hacer es descartar que se deba a algún factor orgánico, tales como infección de próstata o la esclerosis medular. Hay más enfermedades que pueden causar eyaculación precoz, pero no es lo habitual.

No quiero repetirme, pero como quiero que quede claro, insisto. Normalmente la eyaculación precoz se debe a otras cosas más sencillas, más de la vida diaria.

Si estamos acostumbrados a masturbarnos y cuando lo hacemos lo que queremos es acabar rápidamente, estamos favoreciendo que pueda aparecer la eyaculación precoz en nuestro siguiente encuentro sexual. Muchas veces, tras un encuentro en el que hemos acabado demasiado pronto, lo que hacemos es tratar de evitar las relaciones sexuales con otras personas, posponer el momento. Esto no nos ayuda, lo que hace es que cuando por fin tengamos relaciones estemos tan pendientes de “a ver qué pasa” que lo más posible es que nos vuelva a suceder. Cuanto más nervioso, cuanto más tiempo pase, más probable es que se repita el suceso de eyaculación precoz.

Sé que es muy fácil decir que es todo de cabeza, que si estamos relajados todo irá sobre ruedas. Por eso, debemos entrenar, debemos saber exactamente cuándo estamos a punto de corrernos para poder parar.

Hoy os voy a enseñar dos ejercicios muy sencillos por los que se puede empezar, aun sin tener pareja. Ejercicios:

Los ejercicios de Kegel. Se trata de contraer y relajar los músculos del suelo pélvico. Para saber exactamente qué músculos son los que tenemos que trabajar, vete al baño y, cuando estés orinando, para. Estos músculos que mueves son los que debes contraer y relajar en distintos momentos a lo largo del día. Contrae, aguanta un segundo y afloja. Repítelo varias veces a lo largo del día. El segundo día, en lugar de un segundo espera dos. Si eres constante, y repites estos ejercicios varias veces al día, notarás cómo en 3-4 semanas tienes un suelo pélvico mucho más controlado, sentirás que puedes controlar mejor.

El segundo ejercicio que puedes hacer es el del para y sigue. Cuando te estés masturbando no trates de terminar cuanto antes. Cuando sientas que estás a punto de correrte: PARA. Repite esto 5-6 veces. Después podrás correrte por fín. Haz este ejercicio todos los días durante al menos una semana. Notarás cómo eres más consciente de tu eyaculación. después de la primera semana puedes hacerlo en días alternos si quieres, pero trata de no masturbarte con prisas, olvídate de acabar rápido… al menos hasta que veas que puedes controlarte estando en pareja.

Aparte de éstos, hay otros ejercicios que están indicados para que la pareja pueda ayudar.

Espero haber despejado dudas y desterrado ideas erróneas. Si algo no os ha quedado claro, sabéis que podéis consultarme todo lo que necesitéis. Un abrazo. :)

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